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| Estado en que ha quedado el coche de los dos fallecidos. (EFE) |
DEIA
Dos personas han muerto hoy en un accidente de circulación en el que se han visto implicados un turismo y un camión que, como consecuencia del siniestro, ha caído al embalse de Legutiano.
Sergio Maquirriaín, un pamplonés de 38 años, y Javier Lisarri, vecino de Estella de 25, perdieron ayer la vida en un trágico accidente de tráfico ocurrido a escasos metros de Elosu, en el municipio alavés de Legutiano. La brutal colisión, a escasos cien metros del Museo de Alfarería Vasca de Ollerías, se produjo sobre las 12.55 horas, cuando un camión que circulaba por la N-240 colisionó con el Ford Fussion de color gris en el que viajaban los jóvenes.
Como consecuencia del impacto, los dos ocupantes del turismo murieron en el acto, mientras que el tráiler cayó a las aguas del embalse de Urrunaga y su conductor, que resultó herido de carácter leve, tuvo que ser rescatado de la cabina para ser trasladado al hospital Santiago de Vitoria. Los bomberos desplazados desde la capital alavesa evitaron que el contenido del depósito del camión contaminara el embalse. El punto sobre el que se precipitó conecta el arroyo Barazar con el pantano. A consecuencia de lo aparatoso del accidente, la carretera permaneció cortada hasta pasadas las cuatro de la tarde, cuando se habilitó un carril de paso alternativo.
Los fallecidos regresaban del aeropuerto vizcaíno de Loiu, donde habían acompañado a la compañera de uno de ellos. Javier, el más joven, acababa de graduarse como ingeniero. Consumado deportista, militaba en un equipo de fútbol sala de su localidad de Estella. «Era una excelente persona y también muy tímido», relató a este periódico uno de sus amigos.
El vehículo en el que retornaban a Navarra quedó reducido a un amasijo de hierros debido a la extrema violencia del choque. Aunque la Ertzaintza continúa investigando las causas del suceso, testigos consultados por EL CORREO apuntan a un «diseño peligroso» del tramo, en el que las salidas de calzada son «habituales», sobre todo en días lluviosos como el de ayer.
Salidas de vía «habituales»
Un grupo de turistas que acudía a visitar el Museo de Alfarería de Ollerías y fue testigo de la colisión aseguró que el vehículo acabó cruzado en la carretera tras dar varias vueltas de campana. «Nos hemos quedado conmocionados al ver el estado en el que ha quedado el coche», confesaron.
«Es una vergüenza que una carretera nacional esté en estas condiciones y no arreglen este punto negro, que ya hemos denunciado muchas veces. ¿Acaso tienen que producirse muertos para que se den cuenta de este mal estado?», protestó Fernando López, un residente de la zona. «Son cinco kilómetros de espanto, parece la ronda de la muerte», lamentó otro testigo del suceso. En su opinión, la velocidad «debería estar limitada a 50» en este tramo en el que se puede circular a sesenta kilómetros por hora. Desde Ollerías hasta el desdoblamiento de la N-240 las colisiones y salidas de calzadas son constantes.
«Un nuevo trazado»
Blanca Gómez de Segura, directora del Museo de Alfarería Vasca de Ollerías, está «acostumbrada» a presenciar incidentes en este tramo e incluso a auxiliar a los afectados. «El problema no es tanto la velocidad a la que circulan los coches, sino el trazado de la curva, que está mal diseñada», advirtió. La alfarera recibió ayer a varios turistas a los que tuvo que atender tras el siniestro, por encontrarse «conmocionados».
Según la responsable del museo, «la cantidad de accidentes que ocurren al año en este giro, donde ya falleció un motorista, es aterradora. Como mínimo unos doce». Los siniestros, como detalló, suceden siempre con la misma dinámica. «Al conductor que viene en dirección a Legutiano se le va el vehículo hacia la derecha y tiene que dar un 'volantazo', de modo que hace un trompo y choca contra el talud». Exigió un nuevo trazado y su reasfaltado.
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