domingo 28 de junio de 2009

Noryeste quiere beber de Albina

Adolfo Lorente / elcorreodigital
La Diputación sopesa bombear agua del embalse municipal a la frustrada balsa de Ullíbarri-Arrazua para ahorrar costes

El frustrado proyecto de regadío de la balsa de Noryeste, ubicado en Ullíbarri-Arrazua, se ha convertido en un puzzle con piezas de muy difícil encaje. Todo son interrogantes sobre el proyecto. Incluso sobre los cimientos que lo sustentaron hace ya quince años. Nada es seguro. Ni tan siquiera existe la total certeza de que el cuarto pantano más grande del País Vasco pueda utilizarse. Ante tal indefinición, la Diputación trabaja sobre varias hipótesis y una de ellas, al parecer con mucha fuerza, apunta al embalse de Albina.

Los contactos entre el Gabinete Agirre y el Ayuntamiento de Vitoria comenzaron hace ya varias semanas. Existen dos opciones abiertas: la primera, que desde Albina se bombee agua a Noryeste. La segunda, que los regantes de la zona utilicen el agua directamente de Albina sin pasar por la polémica balsa de Ullíbarri-Arrazua. «Estamos trabajando en los dos sentidos», recalcaron fuentes forales.

Construido después de la Guerra Civil en las inmediaciones de Legutiano, el embalse de Albina tiene una capacidad de 6 hectómetros cúbicos, uno menos que el 'vaso' del de Noryeste. Su caudal, en situaciones de extrema sequía, serviría para abastecer a toda Vitoria durante quince días. Su existencia, sin embargo, no deja de ser una vía de abastecimiento «excepcional» y sólo para casos de emergencia.

La alternativa está ahí, pero todavía es pronto para saber si se recurrirá o no a ella ya que no será hasta agosto cuando el Departamento de Agricultura, dirigido por la peneuvista Estefanía Beltrán de Heredia, tenga en su poder el plan con todas las alternativas posibles y lo más importante de todo, el coste económico de cada una de ellas.

Colocar una tela especial
Sea como sea, la opción de Albina pone en tela de juicio la idiosincrasia del proyecto de Noryeste -impulsado por el PNV en 1995 pero ejecutado por el Gabinete Rabanera- puesto que se concibió para utilizar agua terciaria procedente de la depurada de Crispijana a través de decenas de kilómetros de tuberías. La opción, apuntan estas mismas fuentes, encarecería tanto el agua que los agricultores no podrían asumir los costes.

A día de hoy, lo único que se sabe a ciencia cierta es que el proyecto, que ha costado 30 millones de euros al erario público, es poco menos que un queso gruyere que sólo retiene el 4% del agua que recibe. La Diputación debe decidir ahora cómo impermeabilizar el 'vaso' para evitar las fugas. Existen dos opciones: o colocar una tela especial que habría que cambiar cada cierto tiempo o tratar el terreno a través de inyectar hormigón en el terreno. Según ha podido saber EL CORREO, esta segunda alternativa ha quedado prácticamente descartada por las dificultades que entraña.

Otro de los grandes interrogantes gira en torno a qué superficie del 'vaso' se va a impermeabilidad. La opción que más fuerza ha cobrado es la de aislar sólo la mitad, es decir, 3,5 hectómetros.