MARTA GOIKOETXEAelcorreodigital (extracto de la noticia)
Las localidades que dibujan la frontera de Vizcaya están peor comunicadas y presentan graves carencias de servicios e infraestructuras
Una veintena de municipios delimitan la frontera vizcaína con Álava, Burgos y Cantabria. Una característica, esa naturaleza fronteriza, que no es la única que comparten. En su mayoría se trata de localidades pequeñas, poco pobladas y alejadas de núcleos urbanos grandes. Circunstancias que les afectan, en lo referente a los servicios, de manera negativa. Ya que hasta los límites del territorio llegan menos autobuses y trenes y también hay menos centros médicos -eso, cuando los hay- y colegios para que estudien los niños. Así que sus ciudadanos están obligados a desplazarse para casi todo. Y mejor en coche que en transporte público, que los vecinos juzgan deficitario.
Otra cuestión común a todos ellos: aunque dependen administrativamente de la provincia de Vizcaya, hacen mucha vida en las cercanas Cantabria o Álava. Para ellos es habitual «cruzar la frontera» porque lo hacen prácticamente a diario, aunque a veces se sientan «en tierra de nadie». EL CORREO ha visitado varios de estos rincones que pueblan la 'muga' vizcaína para buscarles su particular 'talón de Aquiles'. Y no tienen uno, tienen muchos.
OTXANDIO
El autobús a Bilbao tarda 1,15 horas
«A los 18 años los chavales ya tienen coche»
El millar largo de vecinos que habita Otxandio se contabiliza en el censo vizcaíno, aunque hagan más vida en Álava. Dos ejemplos gráficos: los alumnos de Secundaria estudian en la localidad alavesa de Durana y las consultas médicas de los especialistas que les corresponden son las de territorio alavés. Afortunadamente para ellos, ya que Vitoria está a 25 kilómetros y Bilbao a más del doble. «Por cercanía y por operatividad se atiende a los pacientes en Txagorritxu en vez de en Cruces», justifican desde el Departamento de Sanidad del Gobierno vasco cuando se les cuestiona sobre los vizcaínos que acuden al médico fuera de la provincia.
Debido a la localización de Otxandio en los límites del Duranguesado, algunas áreas municipales dependen de la comarca de Arratia-Nervión. «Al final estamos en tierra de nadie», se queja el alcalde, Aritz Otxandiano. Esta dispersión de los servicios, advierte el máximo edil, es «asumible» por los vecinos que tienen coche, pero se complica cuando se depende del autobús, el único transporte público con que cuentan en el municipio. Siete autocares cubren la línea hasta Vitoria de lunes a viernes y cuatro los fines de semana -otro les acerca cada hora a Bilbao pero tarda hora y cuarto-. «En cuanto cumplen los 18 años, los chavales tienen carné y coche», comenta Josu Lasuen, de la asociación de padres, que se queja de la «poca frecuencia» del transporte.
Unido a su localización fronteriza, otro hándicap: Otxandio es una población pequeña, lo que le priva de algunos servicios. «El gas ciudad no llega desde Legutiano, que está a menos de diez kilómetros porque traer la red de suministro hasta aquí no sale rentable a las empresas». La alternativa, un depósito de gas propano, que les surte de combustible.
UBIDE
Un médico se acerca unas horas
«Necesitamos un transporte a Txagorritxu»
Los vecinos de la pequeña aldea de Ubide presumen de un envidiable «paisaje natural» y de gozar de «una inmensa tranquilidad». El precio a pagar es que apenas hay servicios ni oferta de ocio en este privilegiado enclave del punto sur de Vizcaya. No hay tiendas, ni bancos, ni oficina de Correos... Tampoco ambulatorio, así que «un médico se acerca al pueblo tres horas al día para atender a los enfermos». Las compras, los estudios y las consultas médicas especializadas les obligan a trasladarse hasta Vitoria -que se encuentra a unos 25 kilómetros-.
Aunque es un trayecto que hacen prácticamente a diario, no hay ningún transporte público que cubra este recorrido, denuncia el alcalde de la localidad, Joxan Pagola. Así que los vecinos «se buscan la vida». «Para nosotros es habitual quedar con alguien que vaya en coche a Vitoria y te lleve», relata la Agurtzane Bengoa, vecina de Ubide.
De los problemas de transporte que afectan a Ubide ha dado cuenta el Ayuntamiento a la Diputación. «Sabemos que somos pocos y fronterizos, pero necesitamos un transporte público para ir a Txagorritxu, especialmente las personas mayores», advierte el alcalde. La petición se topa con «la política» del Departamento vasco de Transportes, que persigue que «los servicios de autobús sean rentables socialmente, es decir, que no hagan viajes vacíos, y económicamente soportables, ya que son deficitarios».
La orografía de Ubide también agudiza su aislamiento porque el puerto de Barazar dificulta la comunicación con los municipios vizcaínos aledaños. «Como los servicios de Bienestar social dependen de Arratia-Nervión, cuando quieres ingresar a un vecino en un centro de día lo mandan a un pueblo de la comarca, pero si se derivara a una residencia alavesa se evitaría subir y bajar montañas. Aunque no se pertenezca a esa provincia sería más práctico», propone el primer edil.